La frustración del desempleado
- Emely Gómez
- 17 nov 2021
- 5 Min. de lectura

Fotografía: El Periódico
Era un viernes 5 de noviembre por la tarde, el reloj marcaba las 4pm y el cielo aún estaba despejado. Debido a la pandemia de Covid-19, jalé mi banco, me senté frente a mi escritorio, abrí la computadora y di click en el botón: “iniciar reunión de zoom”. Minutos después, me apareció la solicitud de José Armando Delgado Álvarez para poder unirse a la llamada.
Armando Delgado es un joven villanovano de 23 años de edad. Es una persona alta, amable, dispuesta a ayudar y con ganas de superarse cada día. Le di la cálida bienvenida a mi invitado de ese día.
—¡Hola! Te agradezco por tomarme en cuenta, aunque obviamente me gustaría no ser de ese porcentaje de personas desempleadas (entre risas)— me dijo.
Ambos nos reímos, pero estoy segura de que no solo era una broma, sino que era la triste realidad de la cual intentábamos hacer chiste. Según datos oficiales de la Ficha Informativa del Observatorio Laboral de Las Américas, en julio de 2020, la tasa de desempleo en Guatemala se encontraba en un 2.5%.
A pesar de mantener una actitud alegre y cooperativa, se notaba el cansancio en sus ojos y la preocupación que siempre mantenía con respecto al tema. De esa manera, comenzó a contarme su situación.
—Yo considero que todo empleo comienza con la búsqueda de oportunidades y vacantes. En mi caso, he encontrado trabajos que me gustan, que llaman mi atención y en los cuales considero que puedo aprender bastante, pero con solo ver los requisitos uno se desanima.
—¿Qué requisitos te han pedido?— le pregunté.
—Que tenga experiencia en el puesto. La pregunta aquí es, ¿cómo voy a tener experiencia, si en ningún trabajo me aceptan?
Actualmente, muchos jóvenes son víctimas de esta situación, ya que en la mayoría de lugares a los que optan por un empleo, es vital tener 2 o 3 años mínimos de experiencia para lograr ser contratado. Las estadísticas del 2019 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), presentan que el 64.3% de hombres desempleados son jóvenes de 15 a 24 años.
“En Guatemala no existe un modelo ideal de educación como el de Alemania, por ejemplo, en el cual las personas estudian y trabajan al mismo tiempo, buscando generar experiencia. Sin duda, que las empresas pidan experiencia cuando en realidad no se está aplicando esto desde el tema educativo, hace esa separación entre la demanda y la oferta laboral”, opina Astrid Belteton, economista e investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IDIES).
—Además de eso, piden tener un título universitario o por lo menos de diversificado.
Él me comentó que no había tenido la oportunidad de estudiar un bachillerato, por lo cual solo finalizó los niveles básicos. El presente año, decidió estudiar bachillerato por madurez y ese mismo día le habían dado sus calificaciones. Me dijo felizmente que había aprobado todas las materias y al fin era un bachiller; no pude no emocionarme junto a él.
“En los datos del nivel educativo que ha alcanzado la población, se puede ver que un 22% no tiene ningún nivel educativo, un 19% tiene primaria incompleta y un 17% tiene educación media incompleta. Todos estos datos reflejan que hay una gran brecha a nivel educativo, especialmente en los jóvenes, quienes son los que van a entrar al mercado laboral”, expresa Belteton.
—Realmente espero que con ese título de bachiller, conseguir un trabajo estable sea un poco menos complicado de lo que ha sido hasta el momento— me dijo.
El INE menciona que el 24.3% de hombres desempleados son individuos que mantienen un diversificado incompleto. En el 2019, ese porcentaje era un aproximado de 23,483 hombres desempleados; aquí hablando solo de varones, el de las mujeres es un número totalmente aparte. La Organización Internacional del Trabajo menciona que la tasa de desempleo de las mujeres (3.5%) es ligeramente superior a la de los hombres (2.0%).

Fotografía: O Istmo
—He mandado currículums a muchas empresas que tienen vacantes, también he visitado locales, pero no he tenido suerte. Me han dicho lo del título o que no tengo una referencia dentro de ese lugar y descartan rápidamente mi solicitud.
—¿A qué empresas has aplicado?— pregunté intrigada.
—No podría decirte todas, pero algunas de ellas son: B&B, Pinturas Celco y Luces Chinas El Dragón Guatemala— respondió.
Armando me explicó que hace un tiempo aplicó para un trabajo en la Municipalidad de Villa Nueva, luego de unos meses de espera, lo contrataron a él y también a su hermano. Solamente tuvieron la oportunidad de ir un día, al siguiente su padre empezó con síntomas de Covid y ellos no tardaron mucho en contagiarse de esta enfermedad. Al terminar el tiempo de cuarentena obligatoria, nunca recibieron una confirmación de que podían seguir trabajando en la Municipalidad.
—Técnicamente, en el primer trabajo que me aceptaron solamente duré un día.
A criterio de Belteton, el Covid solo ha venido a acentuar todas esas debilidades que se tenían, ahora el panorama es mucho más complejo y especialmente en el tema laboral. Las actividades económicas que generan más empleo no se están recuperando tanto como era la expectativa, al igual que los servicios que tienen más personas, ya que mientras tengan más intensivo el contacto humano, será más larga la recuperación. Eso significa que el sector económico se está recuperando de forma desigual.
Ya llevábamos tiempo hablando, cuando comenzó a decirme cuáles eran sus sentimientos con respecto a la situación que vivía. Me comentó que pasar tanto tiempo desempleado realmente era algo muy frustrante para él, ya que quería hacer más para ayudar económicamente a su familia y no solo mantenerse en su casa sin mayor actividad que realizar.
Según el Observatorio Laboral de Las Américas, en el 2019 la población económicamente inactiva era de 4,908,013 personas (32.9 % de la población total). De estas, 3,017,831 se dedicaban a tareas del hogar; 32,675 al cuidado de personas; 167,466 eran rentistas o jubiladas/os; 793,547 únicamente estudiaron; 16,170 tenían un cargo comunitario y 780,131 realizaban otras actividades.
—Me gustaría poder aportar algo en mi casa, ayudar a mis papás con los gastos de la comida, de las necesidades básicas, entre otras cosas. Gracias a Dios, aún no tengo hijos que mantener, sino la presión sería otra. La única responsabilidad, por así decirlo, es ayudar a mi familia.
“El tener empleo es una parte que le da sentido a la persona, lo ideal es que esté trabajando en lo que quiere hacer y es un objetivo de todas las sociedades, de satisfacer las necesidades y que la persona en base a sus habilidades y destrezas se desarrolle de manera productiva en la sociedad, aporte a su familia y a sí mismo. Si no se tiene, obviamente irán fallando como esos eslabones de la sociedad”, opina Belteton.
Me despedí de Armando y le agradecí por contarme su experiencia. Iba a terminar la llamada, cuando me dijo:
—Próximamente iré a dejar papelería a Owh City, ¡deséame suerte!
Y con esa frase acabó la llamada de zoom.
Belbeton opina que, la tasa de desempleo en Guatemala es muy baja, ya que si las personas no tienen ingresos no van a comer, entonces reciben la ayuda de sus familiares, de Guatemala, del extranjero o tienen que ir a trabajar a algo del sector informal. Es por ello que el porcentaje que se nos enseña es bajo, ya que la mayoría debe buscar una manera de ganarse el pan diario.



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